martes, 7 de agosto de 2012

CAPITULO OCTAVO


Lo prometido es deuda, y aquí están los nuevos capítulos. 

En el capítulo, está narrado en primera persona, lo que quiere decir que me tuve que poner en los zapatos de Luna ( y que dificil es :-/... jejeje ) , aunque Sol no fue más fácil , me cuesta aún pensar como ambas , pero ahí voy. En el capitulo aparece una pequeña línea de una canción "Havent met you yet" es de Michel Buble, y me gusta mucho, la puse como algo espontaneo , pero si alguien quisiera buscarla y oírla se las recomiendo.  


Recordatorio de siempre: los pensamientos son < > , las frases en voz alta << >> , y la escena del flashback * * .

ENCUENTRO


“No existen verdaderos finales, porque todo lo que parece acabar, impulsa el comienzo de algo nuevo” 



*Luna POV*

<Quizás sí sea un buen chico, después de todo dibuja muy bien, la pintura no es su fuerte, pero tiene potencial>. Hace una semana que Hiroki y yo trabajamos juntos y la exposición está casi terminada, aunque he hecho algunos bocetos por mi cuenta no estoy segura de querer mostrárselos, son demasiado… “míos”. Aún siento los restos de pintura en mis dedos y los residuos que se colaron a mis uñas, pero que no se ven por el color negro que estas  llevan por fuera. Hace solo 10 minutos que terminamos de pintar en los lienzos que llevo acunados contra mi pecho, para protegerlos del viento que amenaza con llevarse todo a su paso; incluidos mis rizos que se alborotan mostrando su lado más rebelde.

Veo desde lejos el edificio de arquitectura, no es precisamente una obra de arte e irónicamente está lleno de diseñadores, parece algo rustico; pero, con un clima como el de hoy cualquier choza sería un buen refugio. Frank estará molesto al verme porque prometí llegar hace una hora, no sabía que el tiempo se pasaría volando y que al darme cuenta el reloj ya marcaría las 6:00 pm. El tema para la presentación resultó más complicado de lo que pensé, no era solo dibujar corazones rotos, si no sentir uno en tu pecho; es la única forma en que logré que mis dibujos fueran buenos, aun así puede ser que no esté lejos de la realidad. A veces recuerdo el primer día en este lugar y mi experiencia con aquel guitarrista, en realidad no fue una verdadera “experiencia” fue más un “sueño”… ¿me lo habré encontrado alguna vez sin saber quién es? … no eso no puede ser, en ocasiones pienso que solo fue una alucinación… << ¡¡Auuch!! >> Mi pie tropieza contra una piedra, siento el dolor punzar, bajo la vista al suelo y en un momento de distracción aflojo un poco mis brazos, al tiempo que una ventisca se lleva la mayoría de los papeles que tanto he cuidado.

<<Maldición…>> susurro, trato de mantener la calma, pero algunos lienzos ya están lejos; me apodero de los más cercanos  rápidamente, camino y me inclino para poder recoger el último de ellos. Aparentemente el viento se arrepintió de su pequeña broma, porque ahora sopla apacible. De repente, observo una silueta que hace sombra al sol, junto a mí, y una mano me ofrece el preciado boceto. Lo tomo, pero la luz del sol que ahora comienza a descender, me impide enfocar de forma clara su rostro; sin embargo, me doy cuenta de que es alto porque aun acurrucado me lleva media cabeza de estatura. Nos levantamos al mismo tiempo y mis ojos se acostumbran al brillante anaranjado del ambiente.

Ahora veo con claridad al muchacho, mi vista periférica nota su piel trigueña, sus cabellos castaños un poco despeinados y una barba del mismo color que cubre parte de su rostro; pero mi atención se centra en sus ojos, del color de la miel, tristes y misteriosos que me examinan de la misma forma que los míos  a él. Una extraña sensación recorre mi cuerpo, < ¿lo conozco de alguna parte?>, percibo como mis músculos se tensan porque creo reconocerlo, por supuesto es absurdo, no tengo tanta suerte. Por unos segundos que parecen eternos ambos guardamos silencio, pero yo decido romper el hielo para parecer más tranquila.

--- Gracias…- Bien, lo acepto, no nací con el don de la palabra verbal. Además el chico me observa de una forma que me intimida, como queriendo mirar más allá, y no hablo de ropa, hablo de mis pensamientos.

--- De nada, el clima no es el mejor- Acaso ¿él vio todo el lio con el viento? Es extraño no lo sentí caminar detrás de mí- ¿son tuyos? … - me cuestiona viendo por un momento los bocetos, y ahí firmó su pertenencia al club de “preguntas tontas”.

--- ¿Los papeles?...- sí, también yo merezco un premio a la mejor respuesta del mismo tipo, me doy un pequeño golpe mental para que mis neuronas reaccionen correctamente, pero con su voz de bajo chocando en mis tímpanos es difícil siquiera recordar cuál es mi nombre. < ¿Estoy nerviosa?> no, mis manos hormiguean por… por… quizás sí estoy un poco nerviosa, < esto no tiene sentido, no lo conozco>… yo no creo en esos cuentos tontos de “amor a primera vista”, esas cosas solo ocurren en las novelas.

--- No, bueno sí, quiero decir, ¿tú los dibujaste?- pasamos a las preguntas con sentido a las que no quiero responder, < no me gusta mostrar mi trabajo al público, no mis dibujos> pero, en fin, estos son parte de una tarea y de cualquier manera muchas personas los verán. Además por alguna razón en particular, que desconozco, el me inspira confianza y no solo eso; pero en este momento no se definir lo que siento, todo mi cuerpo palpita al ritmo de mi corazón, así que no se si este aún se encuentra en mi pecho o viajó a mi estomago.

--- Sí…yo los dibuje, son parte de una exposición… - se los entrego sin despejar mis pupilas de las suyas, procurando que no se note el pequeño temblor de mi mano. Es inútil, mis torpes movimientos al tratar de pasarle los bocetos en un pequeño puñado desordenado hacen que todos amenacen con caer de nuevo. Trato de sostenerlos sin éxito, al siguiente instante sus manos están sobre las mías que sostienen los lienzos resbaladizos. Nada cae al suelo. Él los toma con seguridad y el contacto termina.

<Fuego… fuego…fuego> desde el dorso de mis manos a todas las células de mi ser. Mis mejillas se tiñen, estoy segura de ello, porque siento mi cara arder. Mi pecho duele, sin saber el porqué. Mi respiración se contrae. Mi mente está en blanco.


Respiro profundo para calmar mi pulso, él se concentra en analizar los dibujos, me pregunto si habrá notado el cambio de color en mi tez, ruego en silencio porque no haya sido así. Porque yo no he notado ningún cambio en él, su expresión no dice mucho. Ahora me permito revisar su figura, tiene brazos fuertes y manos grandes, ásperas por lo que percibí, sus pectorales se ciñen a la camisa blanca que lleva puesta, sus pantalones cafés gastados y sus zapatos de lustre, del mismo color del pantalón en una escala menor, lo hacen parecer sencillo pero atractivo.

--- ¿Cuál es el tema?- me saca de mis reflexiones internas, mientras sus ojos se posan de nuevo en mí, esta vez siento una punzada en el corazón, mantengo la mirada para aparentar calma.

--- Amar sin ser amado- la frase me hace temblar, trago saliva de forma audible y trato de explicarle, pero él me interrumpe.

--- Ya veo, por eso distingo mucha tristeza,- otra vez intento explicarle sobre lo que trato de retratar, pero de nuevo habla- son excelentes- no puedo evitar sonreír- aunque…- mi sonrisa se borra automáticamente, él lo nota y se detiene << Dime>>, no me agradan las criticas, pero deseo escuchar que piensa- … solo veo tristeza, y cuando uno ama sin ser amado también hay ira, rencor, quizás hasta venganza- sus palabras son duras, pero sus facciones siguen siendo neutras.

--- Sí, probablemente tienes razón, no están terminadas, además solo he logrado imaginarme que se siente, nunca he pasado por algo así…- mi dignidad debe quedar en alto, más por orgullo de artista que por aparentar jamás haber sido rechazada, pues por ese lado <si él sabe tan bien que se siente debe ser por algo>; los músculos de mi cara se vuelven tirantes al pensar en esto, me inquieta la imagen mental de él enamorado de alguna chica.

--- Supongo que no, nadie podría rechazarte…“pintora”, tus dibujos y pinturas son impresionantes- los pensamientos se amontonan en mi cerebro y las palabras no se procesan ágilmente, así que solo mi cuerpo responde de manera inmediata, el fuego se traslada automáticamente  a mi cara y ahora estoy segura que nota el rojo, parecido al del atardecer que sucede a nuestras espaldas. Mis labios forman una delgada línea que se extiende de un pómulo a otro. Yo también quiero ver más allá, porque su rostro esta tan sereno que comienza a desesperarme, quiero saber que detrás de ese muro enorme, hay la mínima posibilidad de simpatía… no, a quien engaño, quiero más que simpatía, quiero conocer su mente y su corazón, que él conozca mis sueños, mi risa, mi aroma… <quiero creer en el amor a primera vista>

Me devuelve los dibujos y entonces su temple lo traiciona. Lo oigo reír, ríe como un niño cuando alguien le hacen cosquillas, < ¿habrá sido mi cara hecha un tomate? > Me pregunto, pero pronto me contagia y rio tímidamente. No sé exactamente de que nos reímos, pero toda la tensión de hace un momento se extingue, sin darnos cuenta comenzamos a caminar, avanzando al edificio frente a nosotros. La risa ha cesado y él se detiene.

--- Discúlpame, debo parecerte un tonto, pero me pareció gracioso el hecho de darte consejos cuando yo no me atrevo a trazar una línea sin mis instrumentos, además no conozco tu nombre “pintora”- la sonrisa aun persiste en sus labios, su rostro luce relajado y fresco, ahora su muro no está y logro ver sensibilidad, amabilidad, ternura y… ¿nerviosismo?, el no puede estar nervioso, las únicas rodillas que amenazan con doblarse son las mías. Su mano se dirige hacia la bolsa del pantalón, y sus pies parecen no estar totalmente fijos en el suelo; sí, podría estar nervioso.

Seguramente tardo mucho en contestar, pues él interviene de nuevo.

--- Alexander, ese es mi nombre, pero puedes llamarme Alex.

--- Tomare en cuenta lo que dijiste sobre el trabajo, Alex…- me estremecí al pronunciar su nombre, porque se siente tan propio, como que ese chico solo pudiese llamarse Alex y exclusivamente en mi boca sonara tan bien. Es mi turno de presentarme, el aún me ve con la expresión cálida que acaba de adquirir.

--- Me llamo… -

<<¡¡Luna!! ¡¡Luna!! >> No es necesario terminar mi frase, el chico que viene caminando rápidamente hacia nosotros lo hace. Mi hermano jamás había sido tan inoportuno.

--- Luna hace más de una hora que te espero- me dice Frank y se percata del chico a mi lado- Alex, ¿Qué haces aquí? ¿Ustedes se conocen?- nos interroga un poco alterado.

--- Frank, no pensé encontrarte aquí, creí que el taller terminaría temprano, y yo pregunto lo mismo, ¿se conocen?- Alex ha recuperado la expresión vacía de su rostro, puedo sentir el muro de concreto, reflejado en sus ojos, chocar contra mi nariz.

--- Pues podría decirse que de toda la vida, te lo digo esta chica no es buena compañía, es una bestia al enojarse.- mi impertinente hermano vuelve su vista hacia mí, le lanzo una mirada asesina y él se ríe- es mi hermanita- musita finalmente.

--- No sabía que tenías una “hermanita”, pero ahora que lo pienso se parecen mucho, así que Luna Angeli – mi corazón palpita con más fuerza y sin un ritmo fijo al escuchar mi nombre en sus labios.

--- Sí soy Luna  y no soy la “hermanita” de nadie, son la hermana mayor de Frank- mi voz tiene un leve tono de soberbia, pero mi hermano no debe notar mi verdadera situación sentimental.

Se escucha una risa proveniente de la garganta de mi mellizo, pensé que saldría con su discurso de “solo me llevas tres minutos”, pero intuyo que quiere despedirse rápido de la presencia de Alex cuando dice << Bueno, mi “hermana mayor” y yo nos vamos, hasta mañana>>. Me siento un poco molesta, porque deseo seguir charlando con el chico de ojos melancólicos, más pienso en lo mucho que he hecho esperar a Frankie, también tengo que despedirme.

--- Entonces, ¿son compañeros?- bueno, no podía quedarme con la duda.

--- Si ambos somos arquitectos en proceso.- me responde Frank, y pienso en lo que dijo Alex acerca de no poder dibujar una línea sin sus “instrumentos” ahora tiene sentido- y espero que el futuro arquitecto Ivanov sí llegue al taller de dibujo a mano alzada.- ¿Ivanov? Asumo que es el apellido de mi recién conocido.

--- Tenía cosas más importantes que hacer, y si me disculpan voy retrasado a mi clase de guitarra.- Hasta ese momento me doy cuenta de la guitarra que lleva al hombro, nos hace un ademán para retirarse y por un instante nuestros ojos vuelven a conectarse y me regala una rápida y cálida sonrisa, yo respondo de la misma manera, olvidando la presencia de mi hermano.

--- Adiós.- Decimos Frankie y yo al mismo tiempo, él me ayuda con mi mochila y caminamos  rumbo a la cafetería.

<< No paras de sonreír desde hace 15 minutos, ¿te gusta Alex? >>, Frank siempre ha sido directo, y esta vez no es la excepción. << ¿Qué dices? No inventes historias que no son>> le respondo tratando de aplacar mi sonrisa que parece engrapada a mi cara; << ¿te gusta?, ¿sí o no? >>  vuelve a interrogar, << no >> miento, no puedo arriesgarme a que mis padres escuchen algún comentario fuera de lugar. << No se lo contaría a nadie, si eso es lo que crees, menos a nuestros padres, pero eso ya lo sabes. Aunque no te guste, quizás podrías darle algunas clases de dibujo a cambio de unas clases de guitarra, papá insistió en que deberías aprender a tocar>> abro los ojos por la sorpresa, al escuchar sus palabras. < ¿Alex da clases de guitarra? Entonces debe tocar muy bien, tanto como el chico del bosque… no, es imposible. Debo alejar estas fantasías de mi cabeza. Y pues no quiero aprender a tocar guitarra, pero podría considerar darle clases > reflexiono antes de hablar, <<no me gusta tocar guitarra así que no pienso recibir clases, pero siempre has dicho que hay que ayudar a las personas para volverse mejor humano ¿no?... podría ayudarle, pero solo si el pide la ayuda>> sonrió al decirlo.

     v   

*Sol POV*

< ¿Cómo es que termine aquí?, ¡¡esto debe ser una pesadilla de la que no puedo despertar!!> Me repito mentalmente por enésima vez, mientras recorro un largo pasillo de color blanco. Hay unas seis puertas colocadas a ambos lados y agradezco que sea hora del almuerzo, pues las habitaciones están vacías y por lo tanto no hay nadie observándome, excepto Santiago que me ayuda con mis maletas.

Las cosas se hubiesen dado de forma diferente si mi orgullo no fuese más grande que mi prudencia. Y es que creerse la “Juana de Arco” de la fraternidad no resultó como esperaba, todavía siento un leve malestar estomacal al recordar los eventos de hace dos días exactamente.

*Flashback*

<< Haven’t met you yet…*>> cantaba inconscientemente mientras ojeaba un libro sobre cálculo vectorial, las figuras se me antojaron divertidas y es que desde hace días no podía sino sentirme “feliz”. Todas las mañanas pintaban estupendas y todas las clases eran asombrosamente interesantes; aunque debo aceptar que no podía esperar a las horas libres, que eran en mis favoritas, puesto que las pasaba en compañía de Santiago… suspiraba al solo pensar en su nombre.

A partir de esa afortunada sesión de matemáticas en que hablamos por primera vez, cuando por coincidencia olvide mi diario, nos cruzamos “casualmente” casi en cualquier sitio, teníamos las mismas clases en los mismos horarios, incluso nuestros grupos de laboratorios coincidían. En la cafetería descubrí que se sentaba con la fraternidad, y me sentí aliviada porque solo así podría venir a mi “casa”, el era un Bheta y yo una Alfa, eso debía ser una señal, o simplemente eso deseaba yo.

Los saludos ocasionales y las miradas secretas que nos dirigíamos pronto se convirtieron en tardes de estudio y charla, luego vinieron los helados, las salidas al campo, a la ciudad, al cine, estas últimas eran mis preferidas debido a mi muy sana obsesión por el séptimo arte y los cinemas, su olor me hacia recordar mi infancia en Nápoles. Resumimos nuestras vidas en un kilometro, a bordo de una balsa por las calles de Venecia, sentía que lo conocía muy bien; pero, también que me estaba precipitando porque no lograba encontrar algún defecto en él. Hasta su tono engreído y arrogante, cuando hablaba con los demás chicos de la fraternidad, me parecía adecuado… pero ¡¡No!! No estaba enamorándome de él. Trataba de convencerme a mi misma de aquel pensamiento.

Un martes por la tarde me llevó un tulipán rosa, y me pidió que fuese su novia. Su declaración no tuvo nada de extraordinaria, pero si todo de honesta, sabía que hablaba con el corazón. Por toda respuesta lo besé.

Karlhy me molestaba constantemente por mi comportamiento, decía que estaba hechizada por el amor, y me advertía que debía tener cuidado pues “las estrellas fugaces solo iluminan un segundo”. Por supuesto sus propios consejos caían en un saco roto al aplicarlos en su vida. Luka y ella se habían vuelto muy amigos, el me agradaba y a la vez me desagradaba, por un lado me parecía un muchacho honesto y cortes, que tenía un toque de artista mezclado con la exactitud de un ingeniero; y por otro, un chico demasiado tranquilo, tímido y un poco retraído, aún notaba su nerviosismo cuando hablaba conmigo y algunas compañeras de la fraternidad.

No me di cuenta en qué momento pasó todo el primer mes y cuando reaccioné estábamos ya en las primeras evaluaciones; la vida en la fraternidad era muy convencional. No como la suelen pintar en las series de adolescentes donde todos sus miembros viven de fiesta y tienen su futuro resuelto, sin el menor esfuerzo, gracias a que provienen de familias adineradas. Las Alpha eran, la mayoría, “camp